enero 28, 2010

Habitación 23


Episodio 1

Noches y espias: el mismo tango ovasionado de las horas que alimentan a los fantasmas de un pasado inexistente, casi olvidado.


Tus pasos silentes vs. Mi mirada inocente
Por tanto: un todo inconsistente.

Recortes de esta noche: el beso durmiente en unos labios ausentes.

Episodio 2

"o duermo y dejo la puerta, de mi habitación abierta por si acaso, se te ocurre regresar" JS.

de comandante a marinero...

Y desde entonces, cada vez que el ensimismamiento tocaba a su puerta, la de la habitación 23 del hotel 'Refugio', se adornaba con una pequeña cartulina en la que se lee: "arrojo mi mensaje, se lo lleva de equipaje una botella… al mar de tu incomprensión".

enero 14, 2010

CON MAYÚSCULAS


SIGO PENSANDO QUE CONTIGO AQUÍ LAS SOMBRAS TRANSPARENTAN LOS FANTASMAS DE AQUÉL ENTONCES, QUE LOS PLANOS SE VUELVEN CONCAVOS Y SE ACHATAN LAS FIGURAS.

SIGO AFIRMANDO QUE MIRARME EN TUS OJOS NO ACLARA EL REFLEJO DE LOS MÁS ÍNTIMOS TEMORES Y QUE ES MÁS TEMERARIO OMITIR LAS MENTIRAS QUE LA VALENTÍA DE CUALQUIER ENGAÑO.

SIGO PENSANDO QUE CON MAYÚSCULAS SE ESCRIBEN LAS NOCHES MÁS CRISTALINAS, ÉSAS QUE FAVORECEN LA LUCIDEZ DE LA CONCIENCIA.

SIGO PENSANDO QUE ES MEJOR HABLAR INSTANTES DESPUÉS DE ARRARCARSE DE LA MORDAZA, QUE MÁS VALE ANGUSTIARSE A ESTAR DESESPERADO.  

SIGO PENSANDO QUE ES MI PROPIA DECADENCIA LA QUE ME ORILLÓ A LA PENDIENTE QUE CONDUCE A TUS BRAZOS INSABOROS Y A TUS LABIOS DESCOLORIDOS QUE NO ME HACEN SENTIR NADA.

SIGO PENSANDO QUE CONTIGO AQUÍ VALEN MÁS LAS LETRAS QUE TENGO EN MAYÚSCULAS QUE LAS minúsculas dimensiones de lo que de ti recuerdo.

enero 08, 2010

ArteS AmatoriaS

Acentúa el beso: graves, agudos o esdrújulos... -de vez en cuando- sobreesdrújulos
Entre comas: caricias
En la cama: puntos suspensivos


enero 03, 2010

Prurito


Escozor en la piel, un escalofrío que recorre todo el cuerpo en dos partes -ambos parten del ombligo, el primero corre hasta la cabeza; el segundo hasta la punta de los pies. Nota: no son simultaneos-, nauseabundo olor a mar y el trasboco. 

Luego soy un ave, después cualquier invertebrado, más tarde un ser humano civilizado que intenta dirigirse según las normas sociales, en seguida un guiñapo: camaleónica figura -sin 'genio'- hasta la sepultura.

La teoría del beso, acto seguido, la del encuentro sexual; inéditas imágenes de la puta más seductora de la que se ha oído hablar. Yo, guiñapo-ser humano.invertebrado-ave, me deshago, tropiezo al hablar, me arrastro y no sé volar.

Tu silueta y toda tú -con todos sus matices y voluptuosidades- proyectada en la pared, y yo que no me atrevo ni a decirte por tu nombre ni a llamarte como tal. Tú a la vista de todas la miradas, blanco de todas burlas y leperadas, objeto de todos los deseos, y yo rascándome la piel queriendo desgastar los huesos, combatiendo este prurito por querer gritarte tu nominativo, verbo y adjetivo:


noviembre 29, 2009

Confesiones precipitadas

El romanticismo empolvado -cubierto por los años- y traspapelado -por un incidental olvido- resurge al compás de los tonos suaves y delicados de las canciones propias de las horas en duermevela. Se cuela inicialmente por los quicios de la noche y la luz lunar, poco después se escurre por las grietas de la cama -pese a la reciente reparación- y se desliza altivo bajo la puerta hasta instaurarse en las palmas de mis manos, a tal punto que puedo moldearlo, juguetear con él: fragmentarlo y desfragmentarlo, atinándole a la forma que mis antojos convengan...

noviembre 08, 2009

RaPsoDiA


Sigue orquestándose esta sinfonía y aunque ocasionalemnte no suela reconocerme entre los múltiples acordes que la componen, esta vez, me deslizo entre las cuerdas de los violines para dejarme ver; me permito, incluso, aparecer con las notas volátiles provenientes del piano y con los ahogados rasguidos del violonchelo. Me develo entre los sonidos tenues y armónicos de la flauta y exploto cuando brota de todos ellos la eufonía que da vida a mi rapsodia.

Suena el sax... los latidos aumentan, luego se compasan...

¡No dejes de Tocar!




octubre 23, 2009

DemontreS



Te sujetas apenas de las nimiedades de cada día, miras y caminas, andas con el mismo desenfado de siempre, planeas no detenerte aunque procuras perderte, con cada paso, entre el frío y tanta gente... Pendes de algo que se parece más bien a nada, son sólo los veinte minutos que has dormido en los últimos cinco días: has perdido la noción de las horas y la única vez que te esforzaste en aletargarte, un sudor frío que provino de las sábanas y te empapó el cuerpo se llevó de ti las ganas. Nadie sabe nada ni ve nada, tampoco hay ruido, nada, únicamente te acompaña ese zumbido que crispa tus puños y te revuelve la sangre con el bálsamo -ahora- podrido que -antes- te acallaba los demonios...

Sí, tienes razón, en tiempos primitivos los demonios no te trastocaban o, por lo menos, no atacaban las entrañas de tu ser, se limitaban a rondarte los cabellos y de cuando en cuando te acariciaban, pero qué es al presente de aquellos tiempos...

¡Pinches demontres!... te poseen: maldito cuerpo enfermo tu cuerpo.