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septiembre 12, 2009

Encarcélame


Hay remolinos en los mares y en las cosas. Ventarones en el alma. Playas desiertas. Nubes grises sobre la casa. Olores regados entre las sábanas. Hay veranos e inviernos cruzando ese mar. Dolores de cabeza y mujeres hermosas que se vuelven molestas cuando no se pueden olvidar. Centellas y fuego que raspan las lenguas. Pies cansados de tanto andar.

Hay cosas que pintas y vuelves a pintar. Hay cientos de razones para encerrarme contigo y cerrar la puerta después de entrar.

julio 02, 2009

Estío


Y se les apareció el verano, como si en un parpadeo hubiera atravesado la calle o doblado la esquina con desaire. Y en esos días de opacidad celeste entre Ella y L la luz ilumina lo suficiente y el fuego calienta sin quemar. El tiempo sigue tan loco y enamorado como desde el invierno pasado... y se les escapan las horas entre besos y caricias tersas, entre sábanas y el lenguaje mudo de sus cuerpos a veces desnudos, pero siempre ansiosos de sentirse. Se presentó el estío, tocando suavemente a su puerta y estrellándose en pequeñas gotas de lluvia en la ventana de L; llegó a reducir con sus días grises los abismales tres pasos de distancia entre sus espaldas.

Toluca, la Bella, se volvió en Toluca, la gris y les llueven eternos instantes, eternos que viven en ese momento y les pertenecen por siempre. El sol sale -a veces- y sus besos entran por el ventanal, fragmentados en cientos de partículas luminosas que acarician a L desde muy temprano y le acompañan hasta que la oscuridad limita sus pasos sin apaciguar sus ganas.

Les ha llegado la época de ambrosía y con ella, los amaneceres febriles, las noches idílicas, los aguaceros y los cielos teñidos de azul grisáceo que atestiguan la esencia de su presencia etérea y definitiva en la cama, entre cuatro paredes y en el cosmos.

mayo 25, 2009

Que me amanezca en tus brazos


Tan sencillo como que he pasado los días de mi vida coleccionando acordes para darle forma a la gran canción que resumirá mi historia...
y contrario a redactar mi epitafio,
paso el tiempo construyendo mi requiem...
Lo extraño es que contigo aquí,
las notas se suceden inversamente,
y ya no comienzo las piezas con SI -pensando en hubiera- sino con SOL -deseando que amanezca-.

mayo 10, 2009

"Mirando al cielo" Huecco


Y qué hago aquí mirando al cielo, a 10 mil kilómetros de tus besos...
Lejos, extremadamente lejos de tus besos,
intentando en vano cazar las estrellas con los dedos,
echándote de menos,
tu carita de melocotón, tu boca, tu pelo...
Mirando al cielo,
implorando un tiempo muerto,
al dueño del universo,
pa' que escuches mis versos y me mande de regreso,
directo a la tierra del fuego,
a tu cama en llama con besos de queroceno...
Y me enveneno aquí sin ti,
extraño tu presencia,
carnívoro de tu esencia,
duele más tu ausencia que las balas del infierno...
Te echo de menos...

marzo 20, 2009

Ecos de ciudad


Van mis pies andando por las calles de una extraña ciudad, sus sonidos se hacen audibles a medida que penetro con mis pisadas los sombríos sitios que resguardan sus secretos. Los ecos de mis pasos se confunden a momentos con los de Ella que anda de mi mano y de mi brazo y de tanto en tanto, de mi cintura. Y nos vivimos, y nos descubrimos, entre viejas construcciones, murales, pinturas, plazas, espejos y el trajín del transporte público. Las manos entrelazadas, los pies acompasados, y sus ojos en mis ojos clavados. Andando entre banquetas pobladas de gente y fuentes de agua murmurante voy rozando su blanquecina piel, al tiempo que va perpetrando con su boca mis labios, de cuando en cuando. Eso que sentimos ya no flota en el ambiente, ahora, nos pertenece. Sabor a ciudad, a esta nueva formar de darse, conciliando pasado con presente. Ecos de ciudad, de pasos perdidos que andan el mismo camino. Amor de ciudad, de su ciudad: un nuevo lugar donde nos enamoramos.

enero 24, 2009

Eso que causas, Mar



Recuerdo bien este temblor, es incontenible, tanto, que termina por desgastarme… recuerdo bien los estragos que causa; la primera vez que se apoderó de mí, te besé, me besaste, nos besamos… la segunda vez, puede atraparte entre estos brazos que ahora también tiemblan como aquellas veces, te abracé, me abrazaste, nos abrazamos… y la tercera vez que le sentí doblegarme, fuiste mía, fui de ti, fuimos…

Qué osadía… y pensar lo que este temblor puede causar ahora… ahora cuando… tú allí en el sitio que tienes, y yo, sitiando ese espacio para poder llegar a la orilla de tu lugar.

Recuerdo bien este temblor, inicia en los pies, sube a mis piernas, ocupa mis caderas, mi vientre, luego poco a poco el pecho, los brazos, trepa lentamente por mi garganta y se estaciona en mis mandíbulas, que tiemblan como mis codos, mis antebrazos y como las falanges de los dedos de mis manos…

Qué osadía… y aún así camino, sin poder contenerme, sintiendo que el temblor va ha derrumbarme en cualquier esquina, no puedo parar, tiemblo más y más… guardo las manos en los bolsillos pero los hombros no dejan de moverse en este vaivén prosado, acompasado con el resto de mi cuerpo.

Oleadas de este temblor van y viene, tu imagen líquida se pasea entre esos ires y venires… vas y vienes, vienes y vas… y el temblor no cesa… ha llegado a mi piel, a mi voz, taladra mis huesos, y se posa en mis entrañas.

Grito, gritan mis manos, mis pies están hundidos en la arena de tu playa… y yo, víctima de este temblor, y tú, que te acercas y te vas, que con tus aguas salinas vas y vienes, vienes y vas, en este vaivén prosado, acompasado por los rítmicos movimientos de tu oleaje; y yo, con los pies hundidos en la arena de tu playa, temblando y haciendo temblar todo menos las profundidades de tu inmensidad.

No te acerques más, no dejo de temblar, y si un paso más das, te voy a besar, te voy a abrazar… y temblando voy a naufragar en las aguas salinas de tu mar.