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junio 07, 2010

Medidas precautorias

Sombras, ruidos noctámbulos: crujidos de puertas y ecos atrapados; silencios disimulados, un espacio que aumenta sus dimensiones con cada ahogada respiración. Un cosquilleo que recorre los músculos después de cada sonido, temperatura cambiante, sueño ambulante y... el cuchillo debajo de la almohada.

febrero 07, 2010

Spettro spettrali

Tengo que encontrar el punto final de este viejo cuento. He descubierto que ya no depende de ti. Sintomatología destructiva: este dolor empieza a doler al interior de mis venas. Retumba ya en los órganos y desgasta la materia gris. Un espectro fantasmal se levanta conmigo cada mañana y me sigue los pasos. Ha penetrado las nimiedades de las horas y me hostiga en los minutos más íntimos. Camina y come conmigo. Viene tan de cerca que comienza a pegarse en mi piel. Le cargo los huesos. Se enreda por mi cuerpo comenzando a treparme desde las piernas. Caen detrás de mí las costras de su negrura embarrada en mis cabellos. Hasta ahora le he consentido cada movimiento, atónita lo contemplo merodeando mi cama y los sueños que sueño cuando no me sisa el sueño. Incluso las cosas que toco comienzan a estar plagadas de su presencia. Por las noches siento cómo se desliza por debajo de la puerta y lo adivino escurriéndose hasta mis sábanas para robarse su olor. Me muerde las ganas. Agota. Agobia. Absorbe. Vencida -a veces- por las largas horas de vigilia, resuelvo entregarme a sus brazos pero, apenas siento su aliento zafo violentamente mi cuerpo y le vuelvo la espalda, aun a sabiendas de que para cuando abra los ojos ya estará nuevamente frente a mí, tocándome con la punta de la lengua la barbilla. Y bailamos la danza de las espadas. Cada vez que se acerca quema. Eriza mi piel. Un sudor escalofriante me invade. Trasboco.


Los momentos del pasado afloran poco a poco. Luego se marchitan las esperanzas de que desaparezca. Me castiga con sus vueltas. Inviste incluso mi sombra y de pronto se oculta en su anonimato mas, cuando empiezo a sentir la paz de su ausencia acaricia perversamente mi cabello. Restriega su figura contra mi cuerpo y me siento inmensamente desolada. El espacio se reduce y se reduce. El vacío va en aumento y cuando caigo en cuenta es casi preciso que esté sobre mí porque falta el aire y el pecho se comprime. Asfixia. Dolor. Miedo. Él espectro poseyéndome con enorme disfrute. Trasboco. Me arrastra hasta el reino de la angustia, se pasea -ceñido a mí- entre largos y fríos pabellones. Me mira con lascivia en los ojos. Sé que me desea y me repugna su mirada y la idea. Grito. Grito cada vez más fuerte y mi grito se ahoga entre las risotadas que lanza y resuenan vehementes entre tanto y tanto silencio. Resido envuelta en sus alas oscuras. Enredada en las túnicas que disfrazan su maleficencia. Hastiada de su hedor y el timbre grave de su voz. Prisionera de su arrogancia y sus caprichos. Al borde de la insensatez. Aletargada. Entumecida. Aterida. Con la consciencia amoratada a causa de los repetidos golpes certeramente atestados. Ahora como último intento busco, inclusive entre arcadas y mi propio vómito el punto que consume esta rancia historia. Lo sé, ya no depende de ti pero… el espectro llegó y creció contigo.


Trasboco.


enero 03, 2010

Prurito


Escozor en la piel, un escalofrío que recorre todo el cuerpo en dos partes -ambos parten del ombligo, el primero corre hasta la cabeza; el segundo hasta la punta de los pies. Nota: no son simultaneos-, nauseabundo olor a mar y el trasboco. 

Luego soy un ave, después cualquier invertebrado, más tarde un ser humano civilizado que intenta dirigirse según las normas sociales, en seguida un guiñapo: camaleónica figura -sin 'genio'- hasta la sepultura.

La teoría del beso, acto seguido, la del encuentro sexual; inéditas imágenes de la puta más seductora de la que se ha oído hablar. Yo, guiñapo-ser humano.invertebrado-ave, me deshago, tropiezo al hablar, me arrastro y no sé volar.

Tu silueta y toda tú -con todos sus matices y voluptuosidades- proyectada en la pared, y yo que no me atrevo ni a decirte por tu nombre ni a llamarte como tal. Tú a la vista de todas la miradas, blanco de todas burlas y leperadas, objeto de todos los deseos, y yo rascándome la piel queriendo desgastar los huesos, combatiendo este prurito por querer gritarte tu nominativo, verbo y adjetivo:


octubre 23, 2009

DemontreS



Te sujetas apenas de las nimiedades de cada día, miras y caminas, andas con el mismo desenfado de siempre, planeas no detenerte aunque procuras perderte, con cada paso, entre el frío y tanta gente... Pendes de algo que se parece más bien a nada, son sólo los veinte minutos que has dormido en los últimos cinco días: has perdido la noción de las horas y la única vez que te esforzaste en aletargarte, un sudor frío que provino de las sábanas y te empapó el cuerpo se llevó de ti las ganas. Nadie sabe nada ni ve nada, tampoco hay ruido, nada, únicamente te acompaña ese zumbido que crispa tus puños y te revuelve la sangre con el bálsamo -ahora- podrido que -antes- te acallaba los demonios...

Sí, tienes razón, en tiempos primitivos los demonios no te trastocaban o, por lo menos, no atacaban las entrañas de tu ser, se limitaban a rondarte los cabellos y de cuando en cuando te acariciaban, pero qué es al presente de aquellos tiempos...

¡Pinches demontres!... te poseen: maldito cuerpo enfermo tu cuerpo.

octubre 20, 2009

Nauseabundo olor a mar


Ininteligible: nauseabundo olor a mar.

Ganas insoportables de vomitar, todo y la sangre que se agolpa en los intestinos: grueso y delgado llenos de un narcótico salino que no puede ser disuelto por las aguas agitadas de la locura y la liviandad. Gotas ácidas desintegrando los espejos de la dicha viva en aquellas horas ya muertas a manos de los incesantes minutos que se suceden y los que viene detrás.

Nubarrones sobre la cama y debajo del sol. Las venas de pies y manos hinchándose y rompiendo las capas epiteliales, dejando escapar ese nauseabundo olor a mar que revienta en las paredes del cuarto y la casa, impregnando los rincones con una pestilencia dulzona que provoca el trasboco de los huéspedes internos del cuerpo... explosión de vísceras y entrañas, conductos sanguíneos anegados del veneno vil cargado de sal; ojos aguados, puños crispados, ganas de soledad.

Visos de angustia dolorosa, ésa que no se mengua ni entre las viejas cosas resguardas en la memoria ni entre copas y copas. Se escurre el alma por los orificios mórbidos del cuerpo: fauses nasales y boca sin remedio dejan escapar el antídoto contra la irreverente demencia que todo lo invade. Se queda entonces la masa corporea sin amparo y se deja morir sin replicas escuchando a lo lejos el repique de doradas campanas...

¡Puta madre!

junio 03, 2009

Entre ruidos y rugidos


Odio tenerte que gritarte para que me escuches, pero odio más que mi voz, por más que se desgarre, no llegue siquiera a acariciar tu oído. Detesto sentir que todavía tienes un lugar en mí, aún cuando hace tanto tiempo te fuiste, prometiendo no volver. Pero definitivamente, cuando más enrabio, es al descubrir que cada día te espero pretendiendo que te olvido y que de ti no queda más.

abril 18, 2009

FrAgOr



Un día decidí que debía sentarme a escuchar el Silencio... el día llegó y él habló y habló por horas y horas, me miraba, luego miraba el infinito que se nos adelantaba... sofocado, incluso, desesperado, me envolvió con su sombra dejándome un amargo dulzor en el cuerpo, en los labios y en la boca... Se me apagó la luz y me entregué a sus brazos... El tiempo se marchó dejando entre nosotros graves estragos... Salió después el Sol, nos sorprendió aún abrazados, fundidos en uno solo... fue entonces cuando el fragor de aquel encuentro se escuchó de cerca y a lo lejos.


Me sedujo, me indujo a olvidarme... y primero nos miramos, después nos tocamos, hasta que por fin nuestros cuerpos se entrelazaron... y yacíamos, el Silencio y yo en el mismo lecho, un lecho improvisado: de memorias y remembranzas, de llanto y nostalgia... él creía que seríamos, más descubrí que desde ese momento, no sería ya la misma... el silencio no tenía lugar en mis adentros... se lo dije entonces, petrificado me miró -ya no con amor sino con rabia- y dijo: "aún así, te acompañaré, seré tu silente compañero, no me notarás aunque ande a tu lado y de tu mano, no me reconocerás pese a que vaya rodeando con mis brazos tu cuerpo y tu cintura". Luego se quedó callado, el Silencio no volvió a producir un ruido, nada, ni siquiera algo parecido a un lastimoso gemido...


Desde entonces hasta ahora me visto cada día con los sonidos, las voces, los gritos y los suspiros... con el susurro del viento, con la opacidad de las gotas de lluvia que suenan al caer y estrellarse valerosas contra la ventana... me embeleso con el murmullo de la tierra y el crujir del fuego... me cubro diariamente con una sinfonía porque el clamor del Silencio se escucha, resuena en mi cabeza, en mi piel, en los huesos... y cualquier noche puedo extrañarle tanto como para perderme con él, en él, sin miramientos, perdidos nuevamente en el tiempo y en la cama...

(Por que sé que nos recuerdas: me habitas)

febrero 19, 2009

Huelga estomacal


Noticia de última hora

Se ha registrado en mi cuerpo algo sin precedentes en la historia de mi vida; hoy estalló en las instalaciones de mi recinto corpóreo una huelga estomacal. Intestino grueso e intestino delgado coludidos en mi contra. Argumentan que durante los últimos meses han sufrido de graves atentados, tales como: pocos reintegros en compensación de la ardua labor que realizan, largas jornadas sin materia prima que procesar, mal manejo de los recursos, desvío de fondos, y sobretodo, reclaman la constante entrada de materiales tóxicos, poco dúctiles y dificilmente procesables. El paro "parcial" de labores dio inicio esta mañana; los primeros registros datan de las 8:oo am, cuando al ingresar al cuarto de baño, se escucharon una serie de sonidos casi inaudibles que llamaron mucho mi atención al percatarme de que provenían de mi interior, específicamente de la cavidad gástrica.

Hasta el momento no se han presentado graves percances, tampoco se tiene conocimiento de cuánto más durará esta suspensión de labores, sin embargo, las autoridades competentes, han tomado ya cartas en el asunto, puesto que, se teme una severa inflación que desencadenaria entre otras tantas cosas, una severa crisis y una tremebunda explosión viceral.

Seguiremos informando...

(para Ella, por ese rugido que lleva dentro y que detonó este levantamiento)

enero 31, 2009

Buscando el fondo


Mi andar que no se detiene, yo que no deseo detenerlo, seguramente porque cada paso representa la experiencia de haber probado algo nuevo, la angustia de jamás haber estado allí, la curiosidad que lleva a descubrir y el placer de haberlo conocido. Vivencias dulces y amargas... una lágrima seguida de una consoladora sonrisa, y esa sonrisa perpetrada por la salada soledad de mis ojos. La música que no para, las luces palpitantes, alcohol en las venas... una botella y la que sigue... La mujer desconocida que llegó a besar mis labios, más mujeres, otras, ron, un cigarro, las luces, la música, el humo, ella, yo...

La policía con sus interminables preguntas, entran y salen sujetos uniformados, con sus armas en las manos, hablan con un código que no entiendo, yo sólo quiero capturar todas las sensaciones posibles.... ¿a qué sabe? me pregunto con insistencia; ella, él, todos. Ruido, frenesí, ahora que lo recuerdo no he comido... sus labios cálidos, sus manos, esas caricias, sus brazos -¿nos volveremos a ver?-, -no lo sé-... cómo podría saberlo... más ron, otro y luego otro, unos sorbos de aquella cerveza oscura y fría, tequila... sabía que pasaría, no dije basta, -quiero saber, quiero probar- me repetía. Mujeres, alcohol, luego otros labios, sus pechos, caderas, la música, todo junto, de uno en uno... Dónde está... Ella.

La mujer que se deshace de la ropa mientras baila cadenciosamente sobre la bocina... ella reaparece, me besa, yo no sé si quiero el beso de ella, o de aquella... quién es, ¿son ellas? Su piel, su olor, el ritmo, la multitud...

Silencio, oscuridad, ella ya no está... inconsciencia total...

Luz de día... tengo sed.