abril 02, 2009

De otra, será de otra, como tú de mis labios

Y entonces en un violento intento por conciliar el pasado con el presente, desprendió una hoja y escribió:

Pero es que en ese afán
de olvido, me encuentro
tu nombre por descuido

Anoche Flaca, anoche no tenía ganas de ti porque había una mujer en mi cama, sí, debajo de las sábanas, frotando su piel contra la mía y disfrutando de las delicias del cuerpo y la carne.

No, tú no estabas, sólo Ella y yo a puerta cerrada, jugando cuerpo a cuerpo, apostándole a su desnudez y a la mía; urdiendo con estos dedos esos lugares recónditos, recorriendo con mis palmas cada palmo de dermis y epidermis, descubriendo con mi lengua cavidades antes para mí vedadas.

Y estábamos con la piel pringada de cristalinas gotas de amor, sexo y ganas; con las bocas acuarteladas, en los labios mordiscos de esos que encienden la flama... ardía, ardían las paredes, las sábanas y la cama... Fiebre, en Ella de mí, en mí de Ella... calor de cuerpo de ambas... Sí, en las paredes blanquecinas se proyectaban dos sombras, mas un sólo torso había en la cama.

A conciencia Flaca, todo fue a pura conciencia, la deseaba y quería su silueta dibujando en el aire indescifrables piruetas, y su espalda sutilmente bronceada y su vientre caliente y su sexo mojado. Por eso ella estaba conmigo, por amor y por ganas. Sí Flaca, le amo, de algún modo le amo, y a su manera Ella también lo hace conmigo... lo hacemos...por amor y por ganas, sin rencor y sin miedo... lo hacemos... por religiosidad, pasión y deseo.

Joder. y yo allí, con la boca seca y palpitante de besos y Tú, en algún lugar ofreciendo, lastimosa, tus labios.

1 comentario:

Israel Macedo dijo...

Interesante redacción :)
Saludos